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Emprender desde la infancia, un nuevo reto para la enseñanza

Emprender desde la infancia

Una actitud ante la vida. Así entiende el emprendimiento un cada vez mayor número de colegios decididos a desarrollar las habilidades y el espíritu creativo de los jóvenes desde las edades más tempranas. Muy lejos de limitar esta formación a un programa de creación de empresa al final de la FP o el Bachillerato, la capacidad de emprender se concibe como una competencia básica y uno de los principales objetivos de un sistema educativo obligado a adaptarse a la nueva realidad.

Esta apuesta por el emprendimiento más temprano comienza en los primeros años de la Educación Infantil, etapa en la que ya hay algunos proyectos que han puesto de manifiesto que nunca es demasiado pronto para inocular el “gusanillo” entre los más pequeños. Un ejemplo lo encontramos en el programa Antena Lápiz del colegio Safa Écija, lo que sería una miniempresa educativa de difusión audiovisual en la que alumnos de cinco años emiten un programa, a través de Radio SAFA, y destinan el dinero que obtienen de las cuñas publicitarias a distintas ONG que ofrecen ayuda a los niños con menos recursos, ya sea en forma de ropa, alimentos, juguetes o incluso chucherías.

Antena Lápiz sería la vertiente social de las tres facetas en las que el director de este colegio divide el emprendimiento, junto a la empresarial y la cultural. Rafael Flores ofreció recientemente una ponencia dentro de un programa de conferencias organizado por la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE) con motivo de la Feria AULA, en la que destacó algunas de las iniciativas puestas en marcha en las escuelas de los Hermanos de la Sagrada Familia, en particular, y en Andalucía en general.

Así, junto a la innovadora iniciativa de Antena Lápiz en Infantil, encontramos el Proyecto EME (Emprender en Mi Escuela) de Cooperativas Escolares, un programa educativo de Andalucía Emprende, dirigido a fomentar la cultura emprendedora en alumnos de 5º y 6º de Primaria (9 a 11 años). Con la idea de conectar la escuela con el mundo de la empresa, los alumnos tienen la oportunidad de crear sus propias cooperativas manufactureras y vender sus productos en el mercado real.

EME continúa en 1º y 2º de Secundaria con el Programa Ícaro, en el que los estudiantes forman cooperativas orientadas al sector creativo y cultural, principalmente con actividades del campo audiovisual, las artes escénicas, la edición, arqueología y patrimonio o diseño. Andalucía Emprende también ha desarrollado para esta etapa un juego de simulación estratégica multiusuario online, llamado “Music Hero, emprende tu reto”, especialmente dirigido a fomentar las habilidades empresariales de jóvenes de 12 a 17 años. El reto en cuestión consiste en crear un grupo musical y hacer que alcance el éxito mediante la gestión de los recursos disponibles, como son el tiempo y el dinero.

Los estudiantes de 3º y 4º de Secundaria, Bachillerato, ciclos de Formación Profesional y Garantía Social cuentan con el Programa EJE (Empresa Joven Europea), que trata de que los jóvenes aprendan a crear y gestionar sus propias empresas cooperativas y a comercializar sus productos con cooperativas socias de otras regiones españolas, países europeos (Alemania, Reino Unido, Hungría y Polonia) o de América (Ecuador, EE.UU., México, Nicaragua, El salvador y Honduras).

En Formación Profesional, el director de Safa Écija destaca el proyecto de innovación educativa Bussiness E-learning, una plataforma virtual de aprendizaje enfocada a la formación y orientación de emprendedores a la hora de diseñar su proyecto empresarial. Los alumnos que realizan el módulo Formación en Centros de Trabajo en diferentes empresas e instituciones en jornada escolar no pueden acudir al centro para recibir las tutorías, problema al que ofrece respuesta esta plataforma, creada con moodle, que cuenta con la colaboración de expertos externos, permite trabajar en equipo, resolver dudas, descargar documentos, contactar con otros colectivos y con otros emprendedores.

De forma paralela encontramos las estancias emprendedoras de Emprendejoven, en las que mediante un test se selecciona a los alumnos con las mejores actitudes emprendedoras para visitar las instalaciones de un CADE (Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial) y realizar talleres de creatividad e innovación, habilidades directivas, comunicativas y charlas de empresarios. Y dentro del programa de la Cadena de la Innovación, que entre sus cometidos pretende sensibilizar a los alumnos de FP con los problemas actuales, los jóvenes han desarrollado este año trabajos dirigidos a la mejora de la calidad de vida de las personas mayores.

Emprenden los alumnos y, por ende, también los centros, porque la extensión de la cultura emprendedora en la educación requiere nuevos métodos y estrategias, la creación de un plan que fomente las habilidades y valores del emprendimiento no sólo empresarial (idea de negocio), sino también social (vocación de servicio) y cultural, cambiar los roles en las aulas o fomentar el trabajo en equipo, como subraya Rafael Flores.

Hay que potenciar en las aulas las cualidades personales que forman la base del espíritu emprendedor, tanto las personales (creatividad, iniciativa, autonomía, responsabilidad, confianza, independencia, tenacidad), como las sociales (liderazgo, espíritu de equipo y solidaridad) y las psicológicas (espíritu competitivo, capacidad de afrontar riesgos, sentido de la responsabilidad, flexibilidad, versatilidad, capacidad de comunicación y negociación o el entusiasmo). “Debe formar parte de los ideales y principios de los centros” y abarcar todas las etapas educativas. Un buen entrenamiento para encarar el futuro con más optimismo.